El motor se elige por el peso, no por el precio
La fuerza del motor se calcula por el peso del paño y por el tamaño de la puerta, y ese peso depende del tipo de lama y de los metros que tenga. Un motor corto de fuerza sufre, se calienta y dura poco; uno sobrado encarece el trabajo sin aportar nada. Por eso pesamos el caso antes de presupuestar en lugar de poner el mismo motor en todas las puertas.
Mando, pulsador o las dos cosas
Puedes manejarla con mando a distancia, con pulsador de pared o con ambos. El mando es lo cómodo si abres y cierras desde el coche o si hay varios accesos. El pulsador va bien cuando quieres algo fijo, que no se pierda y que use cualquiera del equipo. Dejamos los finales de carrera ajustados para que la puerta pare exactamente donde tú quieres, arriba y abajo.
Qué pasa si se va la luz
Es la primera pregunta que nos hacen. Los motores que instalamos llevan maniobra manual de emergencia, así que puedes seguir abriendo y cerrando aunque no haya corriente. Te enseñamos cómo se usa antes de irnos, para que no te pille por sorpresa un día que tengas prisa.
Cerraduras y seguridad
Al motorizar cambia la forma de asegurar el cierre. Valoramos contigo si conviene añadir cerradura o pasadores, sobre todo en locales a pie de calle, para que la comodidad no te cueste seguridad.
Sin obras, aprovechando lo que tienes
La motorización se hace sobre el eje existente siempre que esté en condiciones: se retira, se sustituye por el conjunto motorizado y se conecta. En la mayoría de locales no hay que picar pared, y si en tu caso hay que llevar corriente hasta el punto, lo valoramos y te lo decimos antes de empezar, nunca después.